Excelencias
Sr. Embajador Guillermo Francisco Reyes González
Sra. Ministra Consejera María Ximena Espitia Meza
Estimada María Ximena,
Quería comentarles que hace una semana que ya volví a Suecia junto a mi familia. Yo estoy de regreso en la FBA, mi hija Alicia adaptándose a su nueva escuela y mi esposa Mónica encontrado su camino en esta, su nueva tierra.
Con esto hace ya una semana que dejé Colombia y mis tareas relacionadas con ella. De ahora en adelante mi foco estará en Ucrania, pero espero poder mantener la conexión con asuntos relacionados con Colombia de alguna u otra manera, pues Colombia y yo hace muchos años que dejamos de tener solo una relación laboral. Colombia se lleva en la piel, en el corazón.
No es sin melancolía que uno se despide de un país y de hombres y mujeres, niños y niñas que durante 20 años me marcaron el ritmo y que me han recibido con los brazos abiertos y tratado como uno más de ustedes allí donde he estado.
Tuve el privilegio de poder contar con un centenar de personas de distintos sectores y rincones de Colombia vinculados a temas de paz, seguridad e igualdad durante mi despedida en la residencia de Suecia en Rosales la semana pasada. Pudimos revisitar historias de vida y recordar anécdotas. Hubo lágrimas, abrazos y sonrisas, muchas sonrisas. Hubo música del Pacífico, de la Guajira, del Eje Cafetero, de los Llanos Orientales y del Amazonas. Hubo amistad, hermandad y sororidad.
Una semana antes tuve la oportunidad de reunirme con la Sra. Vicepresidenta, Francia Márquez, y de despedirme de ella. Una Francia que de alguna forma u otra ha marcado los tiempos de mi trayectoria en el país. Desde que la conocí hace casi 20 años en el corregimiento de La Toma en el norte del Cauca cuando era una joven defensora de los derechos humanos, del medio ambiente y del territorio y que vivía bajo constante amenaza, hasta llegar a ser la Vicepresidenta de Colombia. Su trayectoria es el testamento de la admirable fortaleza de la mujer colombiana y de la resilencia de las comunidades negras, pero también da fe de que la sociedad colombiana ha estado sujeta a profundos cambios que nos invitan a ver a Colombia tanto con esperanza como con orgullo.
Dejo Colombia convencido de que le entregué lo mejor de mí, que la viví a fondo y plenamente, que pude disfrutar y aprender de ella y de su hermosa y generosa gente. Ha sido una travesía asombrosa, tan cálida, emotiva y maravillosa, como en ocasiones espeluznante.
Siendo ustedes los representantes del pueblo colombiano en Suecia, quisiera trasladar a través de ustedes mi más profundo agradecimiento a Colombia por todo lo que me ha dado durante estos 20 años, casi media vida llena de enriquecedoras experiencias y vivencias.
Haber podido estar a su servicio, poder aportarle a la paz, la seguridad y la convivencia, y a la vez representar a mi país, Suecia, en una tierra que me recibió, adoptó y abrazó como a uno más de los suyos ha sido el gran honor de vida.
Como lo expreso en mi discurso de despedida, que encuentran adjunto, confío en que este será un hasta luego y no un adiós.
También tengo el deseo de encontrar mecanismos de cooperación entre Colombia y Ucrania y a través de la FBA aprovechar la inmensa y rica experiencia de colombianos y colombianas en construcción de paz, seguridad y estabilización. Aún es temprano pero poco a poco algo iremos inventándonos.
Sepan que siempre y esté donde esté, encontrarán en mi un amigo y aliado de Colombia y de colombianos y colombianas.
Gracias de corazón.
Marcelo Diaz
Peace and Security Attaché
